Trashumancia, calendarios de pasto y esquila
Cada primavera, los pastores guían a las ovejas hacia praderas altas donde el pasto es joven y aromático; en otoño, el descenso se celebra con guirnaldas y campanas brillantes. La esquila se programa para proteger al animal y preservar la calidad del vellón, evitando lluvias persistentes. Este ciclo, repetido por siglos, sincroniza manos, clima y fibra. Escuchar esos pasos sobre piedra y hierba explica por qué la lana alpina concentra memoria de senderos, refugios y cielos despejados.